MÓNICA CALLE/ADRIANA HERREROS | 23 DE ENERO DE 2012
A mediados de los 70, la juventud del Reino Unido, desempleada y desilusionada por la utopía fallida de los 60, era una generación sin rumbo, sin futuro.
El punk supuso el regreso de los oprimidos a las primeras planas de los diarios y el florecimiento de la cultura, de la ética del do it yourself. La distancia entre la producción cultural mainstream y la realidad a la que se enfrentan muchos jóvenes de la generación de esa época se fue haciendo tan evidente que la grieta comenzó a originar un movimiento emergente. Aunque estuviesen hablando solos, podían expresarse a través de la música y de esos panfletos autoeditados a su manera. Esas fotocopias multicopiadas de calidad dudosa pero altamente creativas o movilizadoras que llamamos fanzines (revistas para fanáticos).
Este libro de PPP Editions rinde homenaje a ese grito en la oscuridad reproduciendo las portadas de cien fanzines de la colección Mott. Una edición de 500 copias, con ilustraciones en blanco y negro y color que es una auténtica carta de amor a los últimas sacudidas de la contracultura.
Esta interesante editorial neoyorkina es un proyecto personal y presonalísimo de Andrew Roth, galerista, fotógrafo y consumidor desaforado de libros raros, poco o nada conocidos. Nos hemos hecho fans.