ADRIANA HERREROS | 15 DE DICIEMBRE DE 2011
En 1820, Hannah Montague, confeccionó en una instancia de su propia casa el primer cuello desmontable para una camisa. Era una forma funcional de cuidar las prendas de su marido, y sin saberlo, en ese momento, revolucionó el mundo de la camisería y de la moda masculina.
Arrow fue una de las firmas que intuyó las posibilidades de comercialización de tal invento, convirtiéndose así en una de las casas pioneras en moda masculina del momento.
El hombre del cuello Arrow dibujado para la inmortalidad por J.C. Leyendecker en 1907 (eminente ilustrador de principios de s. XX), convertirá a la firma de Troy en la auténtica marca de moda representante del estilo de vida americano. El impacto de esta imagen reproducida en todas las cabeceras de la época, hace que el cuello Arrow sea inmediatemente demandado por todos los hombres.

Desde un taller en Troy, Nueva York, Arrow sigue confeccionando delicadas camisas en materias primas nobles, fiel a sus raíces, reinterpretando el extenso archivo de tejidos y cortes que la casa de camisería tiene en su haber.
La enorme herencia (el rico patrimonio de la firma data de 1851, nada menos) de la marca americana se ve a través de la colección de Arrow para esta primavera- verano 2012.

La propuesta de la casa de camisería se divide en tres líneas: clásica, casual y contemporánea, en tejidos únicos inspirados en su propio archivo enciclopédico. Piezas redefinidas, estructuradas y adaptadas para conseguir el máximo confort y funcionabilidad.
Para ir abriendo boca, ahí va la nueva campaña de publicidad de Arrow protagonizada por Josh Duhamel y Bar Rafaeli. Lujo atemporal.