MÓNICA CALLE/ADRIANA HERREROS | 28 DE OCTUBRE DE 2011
Björn Borg (Estocolmo 1956), es uno de los cinco mejores tenistas masculinos de la historia del tenis, sí, eso es así.
Además, fue un pionero, un revolucionario. Ocupó el puesto número uno del ranking ATP de jugadores en seis diferentes períodos entre 1977 y 1981, un total de 109 semanas. Ganó once títulos del Grand Slam, y su logro quizá más impresionante, consiguió hacerse con el doblete imposible: ganar los torneos de Roland Garros y Wimbledon durante tres años consecutivos.
Junto con Jimmy Connors y John McEnroe, sus eternos rivales, (con McEnroe, protagonizó algunos de los duelos más legendarios de la historia del deporte, como la épica final de Wimbledon de 1980 conocida como el partido del siglo) llevó el deporte del tenis a niveles de popularidad desconocidos, a algo nuevo que no existía hasta ese momento. Los tenistas eran los nuevos actores de Hollywood. Fue una estrella mundial y su popularidad era inmensa tanto en las pistas como entre el público femenino (algo que obligó a las autoridades de Wimbledon a pedir a los colegios de chicas de la zona a que controlaran a sus alumnas mientras Borg disputaba el torneo).
Borg se retiró del tenis profesional, fuera de todo pronóstico, a una edad muy temprana, a los 26 años, cuando todavía estaba en plena forma física y disfrutando aún de las mieles del éxito. Parece que había tenido bastante.
Desde Esquire, un cariñoso homenaje a este hombre extraordinario de enorme y carismático estilo.