MÓNICA CALLE/ADRIANA HERREROS | 18 DE JULIO DE 2012
La exclusiva firma de moda italiana Brioni y el museo Barbican suman fuerzas para celebrar cinco décadas del impecable estilo James Bond con una exposición única. Sí, has leído bien, cincuenta años.
La muestra incluye una profusa selección de piezas (vestuario, atrezzo, gatgets...) que definen el tan imitado estilo del enorme personaje creado por el novelista inglés Ian Fleming en 1952. La exposición es una experiencia multi-sensorial donde todo el vestuario, diseño de producción, automóviles, aparatos, efectos especiales, diseño gráfico, lugares exóticos, armas, trucos y distintos accesorios se combinan para sumergir al público en la creación y el universo del estilo de Bond a lo largo de su historia.
En la exhibición se pueden admirar los sofisticados esmóquines y trajes hechos a medida por Brioni a lo largo de todos estos años, y usados por el agente con licencia para matar más famoso del mundo en sus películas -En Golden Eye, 1995, James Bond/Pierce Brosnan luce un impecable traje formal con un pochette azul brillante de seda en la escena en la que el agente se ajusta el nudo de la corbata con aplomo y elegancia. En Casino Royale, 2006, James Bond/Daniel Craig luce una increíble chaqueta de noche también de Brioni, junto al resto de jugadores sentados alrededor de la mesa de poker-.
También se puede husmear en los bocetos para sets y storyboards realizados por diseñadores de producción como Sir Ken Adam, Peter Lamont y Syd Cain; diseños de vestuario de Bumble Dawson, Donfeld, Julie Harris, Lindy Hemming, Ronald Patterson, Emma Porteous y Jany Temime.
Y, para hacer las delicias de todo cinéfilo que se precie, la muestra incluye gadgets y armas construidas para Bond y sus enemigos por los expertos en efectos especiales John Stears y Chris Corbould.
Esta singular exposición ha sido diseñada por Ab Rogers, comisariada por el Barbican y el historiador de la moda Bronwyn Cosgrave, junto con la oscarizada diseñadora de vestuario Lindy Hemming. Hasta el 5 de septiembre. Una excusa perfecta para escaparte al Londres olímpico.