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Jilgueros y panteras

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Portada de diciembre de 1968 |
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Todas las mujeres llevamos dentro una rubia y una morena. La rubia es Marilyn. La morena es Audrey Hepburn. Audrey y Marilyn: el ángel y el demonio que conviven sobre nuestros hombros. No sé quién empuña un diabólico tridente y quién tiene alas de querubín celestial. Sólo sé que las dos tienen esa mirada vulnerable de quien ha naufragado muchas veces. Como las chicas cuando nos hacemos adultas.

MARTA FERNÁNDEZ | 26 DE DICIEMBRE DE 2011

Todas las mujeres hemos querido algún día sonreír como Audrey y pestañear como Marilyn. Y pasear en moto con Gregory (Peck). Y dejar que el aire subterráneo de Nueva York recorra nuestras piernas. Todas nos hemos mirado en un escaparate sin ver más allá del cristal, sin pasar del reflejo de una mujer a la que quizá no conocemos tanto como creíamos. Todas las mujeres tenemos en el armario unas manoletinas para cuando queremos ser una jovencita pizpireta y unos tacones infernales para cuando nos levantamos con ganas de cantar ante la tropa. Todas guardamos al fondo del cajón un desengaño y un sufrimiento, un poema que nunca acabamos y un libro que nadie se cree que hemos leído.

Todas las mujeres mitómanas hemos caído alguna vez en la tentación de cantar Moonriver mirando por la ventana, aunque lo que se vea al otro lado sea la ropa tendida de un patio de vecinos de La Latina. Todas las que un día escuchamos a Marilyn susurrando hemos decidido que es mejor bajar el tono para cantar en público Happy birthday. Y nos da igual que jamás podamos decir dear President. Todas las mujeres hemos deseado en algún momento ser rubias y quedarnos en los 36 años. Pero los días en los que nos puede la sensatez, deseamos ver canas en el espejo y que nuestra cara lleve la huella de lo que hemos luchado y lo que hemos reído. Y aunque las chicas con tendencia a la novela hemos soñado con reflejarnos en las gafas de un Arthur Miller, lo que de verdad nos quita el sueño es encontrar un Robin al que declararle nuestro amor antes de que se haga demasiado tarde. “Te amo más que a todo, más que a los niños, más que a los campos que planté con mis manos, más que a la plegaria de la mañana, o que a la paz, más que a nuestros alimentos. Te amo más que al amor, o a la alegría o a la vida entera. Te amo más que a Dios”.

Todas las mujeres tenemos días en los que salimos de casa con el suave contoneo de una Marilyn incipiente y regresamos convertidas en ingenuos cervatillos herpburnianos. Todas sabemos lo que significa tener un día rojo y no encontrar un Tiffany’s donde sentirse segura. Todas hemos jugado a dejar sin nombre al gato. Y a lanzar besos en la punta de los dedos. Todas las mujeres hemos tenido nuestro profesor Higgins, nuestro Joe DiMaggio, nuestro Givenchy y nuestro Montgomery Clift. Todas aprendimos a besar con Audrey en la última escena de Desayuno con diamantes y lloramos como Marilyn en Vidas rebeldes. Todas tenemos mañanas en blanco y negro y tardes en Technicolor. Todas queremos ser al mismo tiempo voluptuosas y delgadas. Inocentes y perversas. Jilgueros y panteras. Todos los hombres han deseado tener una vecina rubia que enfría la ropa en el congelador o a una morena que olvida las llaves del portal y sonríe al otro lado de la escalera. Todos han buscado en nuestros ojos la ingenuidad de Sugar tocando su ukelele o la inteligencia de la Reggie de Charada. Todos se han enamorado alguna vez de la morena sin saber que en realidad se estaban enamorando de la rubia que llevamos dentro.

Archivado en Moda
3 comentarios
  • 1 26/12/2011 a las 14:12:25h
    Ha sido leer el principio del artículo y recordar uno de los capítulos de Mad Men en la que nuestro amigo Draper hace una de sus fantásticas presentaciones de campaña... sí, hacía una división de las mujeres, rubias y morenas, Marilyn Monroe y Jackie Kennedy... bueno, menos mal que el nuevo ministro de cultura (deporte y educación) no ha dicho nada de las "descargas" de ideas, esto es, reciclar lo que ya anda por ahí, porque si no más de un periodista lo tendría claro. Bueno, la gran aportación es el cambio de la Kennedy a la Hepburn... pues eso... feliz año nuevo..
  • 2 Dagarin ha dicho el 26/12/2011 a las 10:12:23h
    ¿Que más decir que no haya dicho ya por twitter o por el blog? Poco más, que ya lo he leído en papel unas 15 veces y un par de ellas más aquí en la web. Que me parece un texto maravilloso, que toca la fibra sensible y que te deja entrever muchísimas cosas.

    Un texto que no es para leer sólo una vez y que, por supuesto espero que no sea el último tuyo que podemos leer en Esquire.

    Siempre he confesado mi especial predilección por las morenas y mira tu por donde que hasta leer este texto no había sabido que en realidad me enamoraba de esa rubia coqueta que llevaban dentro.

    Gracias por este texto a Marta Fernández y a Esquire por publicarlo..
  • 3 Descuentos Online ha dicho el 12/01/2012 a las 08:01:38h
    me encanta la foto de la portada, no puedo creer que sea de 1968..
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