MÓNICA CALLE/ADRIANA HERREROS | 25 DE OCTUBRE DE 2011
En la actualidad, Sir Maurice Joseph Micklewhite, Jr. (alias Michael Caine) es un adorable y respetado abuelo, una actor inglés de la vieja escuela más que consagrado, ganador de dos premios Oscar, dos BAFTA y varios Globos de Oro.
De origen proletario, habitante del duro East End londinense, un decidido 'cockney' con conciencia de clase y vocación artística, que decide probar suerte en el teatro, trabajar duro y triunfar.
Suyas son interpretaciones gloriosas en la historia del séptimo arte: el espía miope, el prototipo de antihéroe Harry Palmer, con gruesas gafas de pasta, sus problemas para llegar a fin de mes, amante de la música clásica y de la cocina casera; el deliciosamente cruel Alfie, un galán mujeriego, soltero empedernido, con el típico miedo al compromiso que termina por volverse en su contra; el perfecto, atractivo, dulce y fiel cuñado en Hannah y sus hermanas; el humano director de orfanato, de moral flexible y yonqui del éter en The Cider House Rules.
E innovidable (y tan, tan imitado) es su estilo: sus gafas de pasta ahumadas, sus trajes de corte inglés, sus blazers de factura impecable, sus abrigos de piel de camello, su destreza combinando el trench.
Si creemos en algo o en alguien esa persona es, sin duda, Michael Caine.