ADRIANA HERREROS | 24 DE ABRIL DE 2012
Pudimos escucharle en uno de los últimos salones del Cómic de Getxo, en 2010: "Yo empecé por casualidad. Porque estaba en el paro en ese momento, en el 79. Había pintado toda mi vida, pero en aquel momento estaba como en crisis. Al mismo tiempo hacía, junto con unos vecinos, una revistilla reivindicativa del barrio (La Floresta) y que se llamaba El Enterao... En Barcelona conocí a Nazario, a Gallardo y Mediavilla, a Max, y conocí a gente de El Rrollo. Y empezamos a tener reuniones en La Floresta, en un chiringuito que se llamaba La Casa Blava, que ya no existe, donde hacían unas paellas buenísimas. Y nos pasábamos días allí comiendo paella y discutiendo, hablando de quién haría un personaje, quién haría política, quién haría, no sé, Nazario con los travestis de las Ramblas, Gallardo y Mediavilla con los delincuentes de los barrios periféricos, Max con su lucha contra las multinacionales, Pons hablando de la juventud descarriada y de las putas. En fin, que intentamos hacer como un muestreo de lo que pasaba en la sociedad de nuestro momento".
Y así fue. Cuenta la leyenda que a finales de los años setenta tuvo lugar ese encuentro decisivo: se cruzó en su vida el editor de cómics y agente de dibujantes - director de la agencia Selecciones Ilustradas- Josep Toutain; ambos vivían en el mismo barrio, La Floresta, donde colaboraban en el boletín de la asociación de vecinos de esta localidad; cuando Berenguer le explicó a Toutain que quería fundar una revista de artes visuales, hablando de pintura, ilustración, cine, fotografía y cómics, éste le respondió que le dejaba el dinero (la leyenda habla también de 800.000 pesetas de la época) si editaba una revista de historietas. Y así lo hizo. Y así nació la revista mensual de cómic underground El Víbora, la revista más longeva de todas las nacidas en la transición, (solo superada actualmente por El Jueves) que se editó durante 25 años consecutivos (1979-2005), publicándose 300 números y varios especiales. Su lema fue "Comix (sí, con x) para supervivientes". Nazario, Max, Gallardo, Mediavilla, Martí y Pons, jóvenes autores de la contracultura con experiencia en mil y un fanzines, formaron la excitante plantilla inicial de la publicación, convirtiéndola en un referente del género mundial.

Berenguer en 1999. Foto: MAURO ENTRIALGO
Ediciones La Cúpula nació así en 1979 con la aparición del primer número de El Víbora, siendo ésta durante muchos años la publicación insignia de la editorial. El buen rendimiento económico de la revista permitió la creación de las primeras colecciones de álbumes que recopilaban las historietas más interesantes publicadas en la revista.
Berenguer tiene el honor de haber publicado (y de haber compartido experiencias vitales) en nuestro país a los autores clásicos del cómic underground como Robert Crumb y Gilbert Shelton, entre muchos otros, y de su segunda generación a Peter Bagge, Daniel Clowes, Charles Burns, David Lapham y Beto y Jaime Hernández.
En los últimos años, Ediciones La Cúpula ha diversificado su línea editorial, apostando por el género de la novela gráfica.Y siguiendo esta línea se han incorporado autores jóvenes tales como Joe Matt, Adrian Tomine, Johnny Ryan y muchos otros que representan el relevo generacional.
Miembro fundador de FICOMIC, siendo hasta su defunción vicepresidente de la entidad. Probablemente con su muerte termina toda una época, una manera de entender y de ejercer el noble ejercicio de la edición. Una de las personas que con su trabajo más han influido en las experiencias vitales de tres generaciones de ávidos consumidores de cosas nuevas.
Solo nos queda decir muchas gracias por tantos y tan buenos cómics.