ADRIANA HERREROS | 24 DE ENERO DE 2012
Parece que Kris Van Assche, el director creativo de la línea masculina de Dior desde la temporada primavera/verano 2008, va más allá con su nuevas propuestas.
La silueta de las nuevas piezas que propone es controlada, fresca y estructurada.
Impera la gama cromática del verde, es el color clave de la temporada. Dependiendo de la composición de tela, el verde se descompone en distintos tonos, la yuxtaposición de unos con otros enriquece el efecto. El color verde almendra, el nude y el beige actúan como tonos complementarios. El negro, color característico de la firma, también.

Las chaquetas se caracterizan por sus hombros estrechos, sus solapas finas, y un cierre bastante alto que mantiene el atractivo de la estructura en posición vertical. Camisas de inspiración navy con bolsillos ocultos, los pantalones se asientan en las caderas con bolsillos también ocultos en los pliegues laterales, abrigos largos, chaquetas, parkas y chaquetas de caza aparecen con inserciones de acolchado o de piel de oveja, gabardinas completamente reversible, suéteres militares, camisetas y pantalones de trabajo con aplicaciones de diferentes telas en forma de neo-camuflaje que representan las aves. Cada pieza está concebida como un delicado artículo confeccionado en materiales nobles. Acabados, detalles y cierres se reinventan con el fin de permitir que la ropa sea totalmente reversible.
Los materiales son suaves y ligeros. Franela ultra-suave, lana de cachemira, astracán, lana teñida, seda, popelín de dos hojas, piel de cordero...
Una colección sencilla, funcional, pero muy sugerente.