ADRIANA HERREROS | 14 DE JULIO DE 2011
El Portofino Automático nos abre la puerta de entrada al delicado universo de IWC Schaffhausen.
Una pieza sencilla y de eficaz mecánica. El Portofino Automático, todo un icóno elevado al olimpo de los clásicos, también ha crecido en ese tiempo. Durante muchos años, su caja medía 38 milímetros, en 2007, el diámetro creció moderadamente pasando a 39 milímetros. En 2011, el año del Portofino, este clásico se presenta, conforme al gusto de la época, con una caja de 40 milímetros.
Con un sofisticado trabajo en el brazalete de malla milanesa, -flexible y adaptable- de forma clásica, -nos recuerda a los preciados modelos de IWC de los años 1960- adornado discretamente con una vista del puerto de Portofino grabada en el fondo de la caja. Es una sugerente pieza, esencia discreta del verdadero lujo. Una gran inversión.