MÓNICA CALLE/ADRIANA HERREROS | 24 DE OCTUBRE DE 2011
La división sexual del trabajo trajo consigo irremediablemente la división sexual del espacio entre público y privado.
A las mujeres se les otorgó (obligatoriamente) el 'privilegio' de preservar la calidad del hogar. Ellas han sigo tradicionalmente las dueñas y señoras de las distintas estancias del domicilio conyugal, y por supuesto, del cuarto de baño.
Pero, ¿qué hacen escondidas del ojo marital tantas horas en este íntimo receptáculo? Ahí van unas posibles respuestas:
1. Esconderse de la rutina familiar y entregarse a antiquísimos rituales.
2.-Mensajearse con una amiga o amigas (¡qué maravilla el chat de whatsapp!) comentando las jugadas semanales, el tiempo, las aventuras de última hora.
3. Retocarse el maquillaje, el lapiz de labios, comprobando el estado del look, que todo esté donde debe estar.
4. Comer a escondidas por puro placer, lejos de cualquier mirada escrutadora.
5. Leer, por fin, en paz.
Os mostramos una serie de evocadoras instantáneas de esas mujeres que amamos en la más dulce intimidad.