check in

The Sex Pistols, rompiendo las reglas

imagen
Los Sex Pistols en 1977 | Imagen del archiconocido fotógrafo de rock Bob Gruen. ©Bob Gruen
1

Hace 35 años la banda se atrevió a decir 'fuck' en directo en al televisión británica, todo un aviso de lo que estaba por llegar.

TEXTO: DIEGO MANRIQUE/FOTOGALERÍA: MÓNICA CALLE | 03 DE NOVIEMBRE DE 2011

Hasta aquel miércoles por la tarde, The Sex Pistols sólo eran un descarado grupo de algo que se empezaba a llamar punk. Habían sacado su primer single –Anarchy in the UK– tan sólo una semana antes, el 26 de noviembre de 1976, y su fichaje por la respetada discográfica EMI causó cierto estupor en la industria musical. Tras ese día, se convirtieron en el enemigo público Nº 1 para la mayoría, y en una insolente luz en medio de la gris Inglaterra de los 70, para otros. Porque en la tarde del 1 de diciembre, los Pistols dijeron fuck (y otras palabras malsonantes prohibidas en la televisión británica) en Today, un programa vespertino del canal Thames TV presentado por Bill Grundy, un bicho raro pero aún así exponente de la vieja escuela más rancia, de ese establishment que los punks aborrecían.

El sentimiento era mutuo, todo sea dicho. Grundy se vio ante cuatro jovenzuelos malencarados, vestidos como espantajos y provocadores (y otros cuatro amigos suyos detrás como comparsas, entre los que estaba Siouxsie Sioux, de los Banshees). El presentador, un tipo conservador que más allá de la clásica no toleraba otra música, decidió que no iba a dejarse arrollar y pasó al ataque, como se puede comprobar buscando el vídeo en YouTube (‘Sex Pistols Bill Grundy’).

“Son punk-rockers... La nueva sensación, me cuentan. Aquí están, no son los simpáticos y limpios Rolling Stones, pero aquí están, tan borrachos como yo”. Esa fue la belicosa introducción de Grundy, sin desperdicio: escéptico, desafiante y quién sabe si involuntariamente irónico en su cita a los Stones, señal de un cambio de paradigma pues justo diez años antes ellos suponían el mayor peligro para la juventud británica (por entonces se hizo popular el titular de prensa “¿Dejaría salir a su hija con un Rolling Stone?”).

A los Pistols se les suponía la provocación; el trabajo de presentador de Grundy, por su parte, le exigía amplias tragaderas, pero no las tuvo (¿efectos del alcohol?). En cierto momento, Johnny Rotten farfulla la palabra shit, Grundy le pide que repita la palabra y el cantante se la envaina (“Nada. Una palabra fea. Siguiente pregunta”), pero le insiste y Rotten le complace. A continuación Grundy flirtea con Siouxsie –“nos vemos más tarde”– y la situación se va de madre: Steve Jones, guitarrista, le llama “sucio viejo verde”, “bastardo” y “gilipollas” ante las risas nerviosas del resto y los ánimos de Grundy (“Continúa, jefe, continúa, di algo escandaloso”, “Qué chico más listo”). Cuando el periodista despide el programa han acabado dos tensos minutos que harían historia en la televisión británica, en la que sólo se había pronunciado la palabra fuck otras dos veces antes. El recuento: tres fucks, un par de shits y un bastard. Nada que no se pueda escuchar hoy en su equivalente español a cualquier hora del circo de Tele 5, pero un escándalo monumental en la pacata Inglaterra de 1976, un tabú que tardaría aún muchos años en extinguirse.

 A Malcolm McLaren, el supuestamente calculador mánager de los Sex Pistols, casi le da un infarto, pues fue incapaz de ver en un primer momento el potencial promocional de la situación y pensó que era el final del grupo. La reacción no se hizo esperar, y nada más terminar Today empezaron a recibirse cientos de llamadas en la sede de Thames TV. Algunas llegaron a la sala donde estaban los amigos de los Pistols, gente como Siouxsie Sioux y Steve Severin, que poco más tarde fundarían Siouxsie & the Banshees y que hicieron de telefonistas: “Nos pusimos a responder mandando a la gente a la mierda. También hicimos de departamento de quejas, tomándole el pelo a los espectadores indignados. ‘La verdad es que tienen un amplio vocabulario’, les contestábamos”, recuerda Severin en la autobiografía de Rotten.

La mugre y la furia

Al día siguiente, y pese a que la emisión sólo había sido vista en la zona de Londres, al menos tres tabloides recogieron la noticia en portada, convirtiéndola en un tema nacional. El Daily Mirror acuñó en su primera plana el mejor eslogan publicitario posible para los Pistols, “The filth and the fury”, inspirándose en el título de una novela de William Faulkner. En el interior, aparecían las declaraciones de James Holmes, de 47 años, que había pateado su televisor cabreado porque su hijo de ocho años hubiera escuchado esas obscenidades: “Yo blasfemo tanto como el que más, pero no quiero ese tipo de suciedad en mi casa a la hora del té”. ¿La profesión del indignado lector? Camionero... Siouxsie, citada como fan de grupo, defendía su punto de vista con sentido común: “No sé por qué la gente se pone tan nerviosa con algo que es natural. Los chavales escuchan esas palabras todos los días”.

El tema fue creciendo como una bola de nieve, y no había día sin noticia relacionada con los Sex Pistols. Bill Grundy fue suspendido temporalmente por el canal de televisión. Surgió la sospecha (infundada) de que todo hubiera sido un montaje planeado por McLaren o incluso por la propia EMI, accionista de Thames TV. Las trabajadoras de la fábrica de discos de EMI, por su parte, decidieron en asamblea que no iban “ni a tocar” los singles de los Pistols, por lo que no se pudo satisfacer la demanda de discos que había provocado el suceso. A la semana siguiente comenzó una gira nacional que por supuesto tampoco estuvo libre de polémicas, con políticos describiendo al grupo como “increíblemente nauseabundo” y manifestaciones de ciudadanos honorables allí donde ponían pie para tocar. Un mes después, tras una borrachera en el aeropuerto de Heathrow, en EMI decidieron rescindir el contrato de los Pistols, hartos de que tal cantidad de publicidad negativa se asociara con tan ilustre empresa. Tras un fugaz paso por A&M Records en marzo de 1977 –¡sólo duraron siete días!– ficharían por Virgin, la joven compañía de un avispado Richard Branson. Irónicamente, con los años el catálogo de Virgin acabó fundiéndose con el de EMI.

Trampolín a la fama

Nadie duda de que el incidente de Bill Grundy fue un punto de inflexión en la breve carrera de los Sex Pistols: “Antes no eran más que un grupo de molestos ineptos musicales (...). La debacle del programa de Grundy le dio forma al movimiento”, cuenta Steve Severin. “Bill Grundy era un gordo borracho y machista que no sabía nada de nosotros”, sentencia Johnny Rotten –John Lydon, tras los Pistols– en su autobiografía Rotten: No irish, no blacks, no dogs.

El reverenciado periodista John Peel, temprano campeón de punk, recordaba la sensación de “pura hipocresía” que sintió tras la reacción de las mentes biempensantes: “Si coges a cuatro o cinco chavales de la calle, de 17, 18, 19 ó 20 años, les haces sentirse importantes, les llenas de cerveza, les pones en la televisión y les dices: ‘Soltad algo escandaloso’... ¡Van a decir algo escandaloso! Si después la gente se lleva las manos a la cabeza horrorizada eso me parece pura hipocresía”, comentó en el libro Sex Pistols: The inside story.

Poco podían imaginar el 1 de diciembre de 1976 esos cuatro chicos de Londres que menos de un año después sacarían uno de los álbumes más influyentes de todos los tiempos (Never mind the bollocks), ni que su recorrido terminaría de forma trágica con la doble muerte de Sid Vicious y su novia Nancy Spungen...

¿Y Bill Grundy? Esos dos minutos provocaron su despido de Thames TV y su carrera en la primera división televisiva acabó para siempre a los 53 años. Suponemos que ni siquiera le consolaría el haberse convertido en involuntario icono pop: en 1978, Television Personalities, una de las bandas fundamentales del post-punk, publicaron la canción Where’s Bill Grundy now?, en la que se mofaban sin compasión del periodista: “Dijeron que había bebido mucho, eh eh eh eh eh / Dijeron que no podía pensar con normalidad, ah ah ah ah ah / Les tendió una trampa y ellos le derribaron/ ¿Dónde está ahora Bill Grundy?”.

 

Archivado en Música
1 comentarios
  • 1 03/11/2011 a las 10:11:38h
    Un buen artículo. No se puede olvidar a los grandes de la música. Las fotos muy bien también, es curioso ver como algunas tendencias a la hora de vestir nunca mueren..
añade tu comentario
Esquire se reserva el derecho de admisión en los comentarios. Normas para realizar un comentario.
Introduce los caracteres tal como aparecen en la imagen de la izquierda y luego pulsa: enviar
publicidad



Archivo

Comercial:

Tarifas de Publicidad
Para contactar con Comercial
+ INFO EN TLF.: +34 91 206 10 40

Media Kit

ESP   |   ENG

Contacto:

redaccion@esquire.es
Calle Almirante 9,
MADRID 28004