ESQUIRE | 25 DE OCTUBRE DE 2011
La casa suiza Tissot manufactura piezas desde 1853 con una constante preocupación por el desarrollo y la innovación.
Ahora, nos sorprende con una colección única: piezas analógicas con un calendario perpetuo que funciona sin necesidad de ajustes, siguiendo automáticamente el ritmo de los años bisiestos.
Los delicados detalles de las esferas, así como los clásicos complementos en acero inoxidable y cuero, recuerdan al pasado. En cristal de zafiro curvado e irrayable, con brazalete de acero inoxidable y correa de piel, se trata de un reloj de factura elegante, atemporal. Una gran inversión.