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Diccionario básico para salir airoso de un restaurante francés

¿Quieres llevar a tu chica a un restaurante de la jet set francesa y no sabes ni media palabra del idioma? Te ayudamos.

CRISTINA ROMERO | 14/9/2014
No vamos a decirte la frase lapidaria que te diría tu madre porque no somos tu madre, pero las clases de francés en el colegio las cursaste para algo. Por ejemplo, para llevar a tu chica a un restaurante francés sin necesidad de tener que pasar previamente por nuestro diccionario básico para poder tirarte el pisto sin que se note. Todo sea por ella.

¿Crees que la odisea empieza en el restaurante a las nueve de la noche de un viernes? Qué equivocado estás. Como toda buena prueba de superación, el calvario empieza mucho antes. Concretamente, el lunes por la tarde en la oficina cuando tienes que disponerte a coger el teléfono y hacer la reserva. Todo el mundo te escucha porque, como siempre sucede con las cosas bochornosas, se hará un silencio en la sala y tu voz titubeante en un idioma desconocido (para ti) será la única melodía desafinada que se escuche.

Presta atención y repite con nosotros: Je voudrais réserver une table pour deux. Respira tranquilo, aquí no hay gazapos y esto que has leído no es un insulto, has expresado tu deseo de reservar una mesa para dos.

Est-ce que je pourrais avoir la carte, s’il vous plaît? Y una vez pedida la carta ahora es el momento de hilar fino y recorrer unos pasos tú solo. Echa un vistazo a la carta y pide lo que más español te parezca. A las muy malas, omelette significa tortilla.

¿Y el vino? Solucionado: Vous pouvez porter une carte des vins?

Si creías que con el vino estabas saciado, estabas muy equivocado. Aquí va la misión de pedir una botella de agua. Advertencia: puedes sentirte un poco incómodo al pronunciar agua en francés, es tan simple que parecerás un pato con la posición de los labios. Garçon, une bouteille d’eau, s’il vous plaît.

Midnight in Paris, 2011

Tanto vino y tanta agua que la vejiga la carga el diablo. Puedes empezar a rastrear la zona con los ojos y detectar el servicio que está en el segundo piso, pero si la vista no te da para eso, aquí va la pregunta: Où sont les toilettes?

Ella querrá postre y queda mejor si lo pides tú, porque ya hemos dicho que el local es francés y que no entras si no eres un auténtico caballero. Avez-vous une carte des desserts?

Y, por supuesto, antes de quedarte estupefacto con la cuenta porque, al fin y al cabo sólo han sido dos copitas de vino, una botella de agua, dos platos de diseño en los cuales comer consiste en respirar el aroma que despiertan (porque no da para más) y un postre, antes de eso, mucho antes, tendrás que pedir la cuenta.

Garçon, l’addition, s’il vous plaît.

A pesar de los nervios sufridos por el idioma, la búsqueda incansable en la carta de una pista en español, de la cara de pato al pedir agua y del palo que esta cena le ha dado a tu cuenta corriente, ha merecido la pena. No porque ella haya sonreído, que también, sino porque la noche ha terminado y tu bilingüismo fingido, también.

Au revoir!

Fotografía de portada: Midnight in Paris, 2011
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