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20 Minutos

Dani Mateo exige una satisfacción

Como sacado de un periódico de cómic, Dani Mateo (Barcelona, 1979) podría parecerse al Clark Kent de Superman, sólo que en lugar de meterse en una cabina telefónica para cambiarse, Dani utiliza una especie de vis cómica a modo de capa.

CARLOS H. VÁZQUEZ | 26/2/2015
Han pasado diez años desde su primer monólogo, pero son muchas más décadas las que lleva en la manga Dani Mateo como periodista. Desencadenado es el título del show que presenta actualmente con motivo de estos diez años como monologuista, pero cada noche es periodista en El intermedio, haciendo de la verdad una absurda ficción. Todo ello sin dejar de lado la personalidad, kriptonita para unos y maná para otros.

Empecemos, al contrario que en algunas primeras citas, yendo al grano. En periodismo, como en política, ¿uno vale más por lo que calla que por lo que dice?
¡Ay! Las primeras citas… Esa tensión, esas miradas perdidas, oteando el horizonte, sentados uno al lado del otro en el banco del paseo marítimo, ella mordiéndose el pelo, tú sudando sangre… Pero me hablabas de periodismo, de política y de callar. Desde luego, hoy en día parece que morderse la lengua es la mejor forma de asegurarse algo (como en las primeras citas). A veces, conservar el puesto de trabajo pesa más en la balanza que decir lo que de verdad querrías, pero no sé yo si eso te hace mejor político o periodista. Yo diría que no.

Y eso que tengo ante mí a una persona que estudió Periodismo porque lo de ser payaso -que es lo que querías hacer de niño- "era muy duro". Total, que salvo por el maquillaje, los periodistas hacemos, más o menos, lo mismo que hace un payaso en el circo. Todo esto para preguntarte si crees que el periodismo nunca tuvo que haberse convertido en una carrera universitaria.
No, hombre. Yo valoro muchísimo la profesión de periodista. Y la de payaso. Son cosas distintas para las que, a mi parecer, es más importante nacer que hacerse… Y yo, pues no nací periodista. Por eso me aburrí un poco en la carrera, la verdad. No valía para periodista. Aunque también creo que es una carrera demasiado larga. La semiótica no da para tanto y tres meses de Derecho Internacional impartido por un profesor que desearía estar en cualquier otro sitio -incluyendo un potro de tortura- no creo que te preparen para cubrir la actualidad de La Haya. Se habla de muchas cosas sin llegar a profundizar en ninguna, lo que la convierte en una carrera ideal para sinvergüenzas como yo. Lo pasas bien mientras dura y te deja tiempo para tus cosas -como el sexo sin compromiso-, pero al acabar te sientes vacío (como cuando comes en un vegetariano). No creo que un médico, por ejemplo, salga de la facultad con el vacío mental que tenía yo al salir de la mía, o al menos eso espero. Quizás deberían combinarla con otra carrera: dos años de Ciencias Políticas o de Historia del Arte y otros dos de Periodismo, por ejemplo. Para saber cómo decir las cosas, pero también para tener algo que contar, porque tal y como yo la hice, en teoría sabes un poco de todo, pero en realidad no sabes nada de nada.

No obstante, Dani, y por los acontecimientos (tanto pasados como actuales), tenemos periodistas que callan y humoristas que están amordazados por la corrección política ("Me van a crujir si hago este chiste", "Pierdo followers como escriba esto"…). ¿No hay peor dictadura que la de la corrección política en la opinión general?
Callar… Para alguna gente, el mundo sería un lugar perfecto si naciésemos todos mudos. Esto de la corrección política, para el periodismo y sobretodo para el humor, me parece un cáncer. Si el humor no es libre e irreverente, si no te sirve para reírte de tus propios fantasmas, ¿de qué sirve? Pero tiene que ser bueno, si no se convierte en un faltar por faltar. Ese humor facilón que no persigue que te rías de algún tabú para liberar tensiones, sino ofender a un colectivo porque no te gusta, para mí no es políticamente incorrecto. Sencillamente no es humor. Y te lo digo más como aficionado al género que otra cosa, porque yo no me considero un humorista especialmente provocador. Me caen hostias a menudo, sí, pero eso es porque en España alguna gente que tiene la piel muy fina…


¿Ser políticamente incorrectos nos convierte, automáticamente, en unos bocazas?
¡Por supuesto! Pero para mí, bocazas no es un término peyorativo, es un halago. Sobre todo porque el que te lo llama es el típico tío al que todo le molesta y yo con esa gente no quiero trato. Es imposible que te duren como amigos. Se te mueren aunque quieras cuidarlos, como un hámster a un chiquillo. No entiendo a esa gente que se ofende por todo. Yo admito que puedo estar equivocado en muchas cosas y que existan formas de pensar opuestas a las mías. Puede que yo me ría de ellos y entiendo que ellos se rían de mí, pero no me ofendo. No me rasgo las vestiduras ni hago un drama. La sensibilidad extrema es incompatible con el humor y -esto es importante- no te hace mejor persona. Como dice Ricky Gervais: "que te ofenda no significa que tengas razón".

De hecho, el otro día leí un tuit que decía así: "Si cuando haces un gag tienes que especificar que es broma, no es tu público". ¿Qué nos ha pasado para haber perdido el humor, la tenacidad y, sobre todo, la perspicacia?
Bueno… Yo no generalizaría. Es verdad que el humor blanco llega a más gente, pero en España también hay mucho público al que le gusta que le busquen cosquillas. Mira el éxito de Twitter o de El intermedio. Esto no ocurre sólo aquí. Si miras la lista de los cómicos más populares en Estados Unidos, no está encabezada por Louis C.K. o George Carlin, sino por Jim Carrey o Bill Cosby. Lo que pasa es que siendo un cómico underground en Estados Unidos tienes un público potencial de millones de espectadores. Sin embargo, no creo que el humor blanco y el humor negro sean excluyentes. No es una guerra… Lo bueno es que haya espacio para los dos.

¿Piensas que, como la información, ejercer el humor es tener poder? Recordemos que tu libro se tituló La risa os hará libres.
Sí. Libres de preocupaciones, de ansiedad, de frustraciones… El humor te da perspectiva y te ayuda a manejar mejor las dificultades de la vida. Pero poder, poder… ¿Un cómico? Como dice Cersei en Juego de tronos con cuatro espadas en el cuello de "Meñique": "el poder es poder". No. No soy tan ingenuo… Recuerdo una anécdota que me contaron una vez sobre un cómico que hacía chistes sobre los nazis en un local semiclandestino de Berlín en los años cuarenta. Ya en su vejez, le preguntaron: "¿cree que, de alguna forma, usted también colaboró en la caída del régimen nazi?". Y respondió: "Sí. Realmente les enseñé lo que vale un peine".

Por cierto, Amazon etiqueta el libro como obra de no ficción. Sin embargo yo, que he visto tus monólogos (tanto en Paramount Comedy como en El club de la comedia), me pregunto si crees que no hay nada más real que un monólogo que cuenta cómo una persona se compra una mascota (una serpiente llamada Sherezade) para poder ligar con la vecina.
Desde luego tiene que haberlo. A mí deberían ponerme, en todo caso, en la estantería de ficción absurda, pero nunca en no ficción. Aunque para mí es muy real. Yo tengo una visión distorsionada de casi todo -lo que te decía antes, no valgo para periodista- y, cuando la pongo en alto, resulta que salen cosas graciosas. Si me salieran cosas mágicas y espirituales, escribiría El alquimista II y esta entrevista la estaría respondiendo mi secretaria desde mi yate, al que llamaría El Aleph.

Ahora celebras diez años de monólogos con Desencadenado. ¿Qué has sacado en claro de todo esto además de un matrimonio?
¡El matrimonio me vino por la serie La familia mata, cuidado! Así la engañé… Tuve que ser rápido. Creyó que yo era un chico serio al que obligaban a hacer el payaso por guión. Luego, cuando descubrió que también decía chorradas fuera del plató, ya era demasiado tarde. Hay que trabajar el hierro cuando está caliente. Y si me preguntas qué he sacado en claro de mi trayectoria como monologuista, te respondería que nada. Nada en absoluto. Todo es cada vez más confuso y me han dicho que, cuando creces, la cosa va a peor. Tal vez de eso va esto de la comedia: intentar encontrar el sentido de la vida, hacerte la picha un lío y salir ahí a contarlo con gracia.

Sigamos con el tema del humor, el periodismo y el poder. ¿Se puede ser equidistante entre el periodismo y el poder? O sea, opinar sin ser posicionado ("o conmigo o contra mí").
Yo creo que no. Ni siquiera cuando no opinas. Si callas, alguien dirá: "míralo, ahí callado, haciéndole el juego al poderoso". Y tú a lo mejor estás pensando en comerte un kebab. A la gente nos gusta etiquetar las cosas para que sean más sencillas y no lo son. El problema es que el que te sitúa es siempre otro y es imposible controlar la opinión de los demás. Hay gente muy rara por ahí… Esto es un chiste, pero es completamente cierto. Nadie se considera el raro. Incluso Charles Manson, en su celda, pensará: "¡Madre mía! Qué gente más chunga hay ahí fuera", mientras los dibuja con sangre en la pared. Como cada uno es cada quien, lo mejor es no pensar mucho en el tema. Se trata de ser honesto, decir lo que piensas e irte a casa, con tu tribu, que son los más cercanos a ti. Fuera de ese círculo de confianza, que diría De Niro, todo es ruido, furia y pasiones desatadas. Incontrolable.

A veces pienso que el poder está en el sexo. Incluso que hay gente que hace cosas por sexo y no por dinero, como nos hacen pensar. "¿Cómo vamos a usar el sexo para conseguir lo que queremos si lo que queremos es sexo?", decía el actor Kelsey Grammer en Frasier.
¡Qué gran serie! Y qué bien retrataba las miserias del hombre. Porque cuando me hablas del sexo como fin, entiendo que estás hablando de hombres, ¿no? No hay muchos antecedentes históricos de hombres que hayan usado el sexo como medio. No hay hombres fatales, ni chicos Bond. En mitad del polvo se les olvidaría la misión. Es un instrumento históricamente destinado a las mujeres, que habitualmente no tenían acceso a la violencia, porque en cuanto lo tenían… ¿De qué iban a acostarse con el gañán de la corona? Lo de vetar el acceso a la violencia a las féminas debió ser un invento de los poderosos feos para pillar cacho. Los hombres no sabemos usar el sexo. Es una fuerza demasiado poderosa para usarla a nuestro antojo. Aunque lo que de verdad pienso es que sobrevaloramos tanto el sexo, como el poder. Alguien me dijo una vez: "el hombre, de los veinte a los treinta, sólo quiere follar. De los treinta a los cuarenta, dinero. De los cuarenta a los cincuenta, poder. Y a partir de los cincuenta, comer". Y diría que yo me he saltado un par de décadas.

Durante el proceso de documentación para esta entrevista me topé con un adjetivo que aparecía bastantes veces junto a tu nombre: insoportable. Por otro lado, en otras entrevistas reconoces haber sido "un gilipollas". Y ya que hablamos de series, mentaré lo que decía Borja Pérez en Qué vida más triste: "¡Pero qué fácil es criticar!". La pregunta, sintetizada, sería si la gente critica y habla porque es gratis.
Dicen que en Internet uno acaba encontrando lo que busca. ¿Hay algo que quieras decirme, querido Carlos? En fin… ¿Qué te voy a contar? Internet es un montón de gente a la que no conoces opinando de ti como si te conociese. Hay gente a la que le encantas que no soportaría pasar una tarde contigo y gente que te odia a muerte y con la que, quizás, acabarías teniendo una preciosa amistad. Yo agradezco todos los comentarios. Incluso los malos. Significa que te han visto y eso es buena señal. Y de muchos comentarios malos aprendes. De otros, sólo aprendes a contener tus ganas de matar. A veces me gustaría coger un avión, como en Jay y Bob el Silencioso contraatacan, ir a casa de alguno y decirle: "¿Tú firmas como Magnoliafan en Mierdatele.com?", y darle una paliza con un bate. Pero luego pienso: "Tú también has tenido esa edad y has hecho lo mismo". Es verdad que algunos tienen un problema, porque hasta madrugan. A veces entras en una página a las ocho de la mañana a leer una noticia sobre alguien y ya hay uno que ha puesto un "gilipollas" en los comentarios. Luego otro pondrá "el puto amo" y ambos se equivocan.


Una pregunta delicada. ¿Mejoraría la calidad del humor de este país, sobre todo en televisión, si se emitiera, por ejemplo, En el aire (Buenafuente) en lugar de El hormiguero? Siempre y cuando En el aire fuese un late-night como los de Jay Leno, David Letterman, Johnny Carson o Conan O’Brien.
Es una pregunta trampa, porque das por sentado que opino que la calidad del humor en este país es mala y no es así. Creo que los cómicos españoles están muy infravalorados. Muchas veces somos nosotros mismos los que nos despreciamos por una humildad mal entendida. Te diré que a mí El hormiguero y En el aire me parecen dos programas cojonudos. En este país hacemos humor de mucha calidad: El club de la comedia, Ilustres ignorantes, Óxido nitroso, La hora de José Mota,… Ojalá confiáramos más en nosotros y cada cadena tuviese un access prime-time y un late-night de humor. No te digo ya si volvieran en masa los formatos clásicos: con su mesa, su taza, sus sketches, sus entrevistas, sus actuaciones en directo… Aunque, ahora que lo pienso, cuando me dices que pondrías En el aire a la hora de El hormiguero, te estás olvidando de un programa que dan a esa misma hora en otra cadena, ¿no? Creo que me voy a levantar y me voy a ir abofeteándote la cara con un guante.

Por cierto, ¿no te ha dado por iniciarte de nuevo en el late-night con algo parecido a lo que hiciste con Noche sin tregua en Paramount Comedy? Y no me vale que ya lo intentaras con El intermedio. International edition, porque no.
¡Ves como eres mala gente! Empiezas a caerme bien… Ya te pondré a parir luego en Internet. Lo más parecido a Noche sin tregua seguramente es mi programa de radio: Yu no te pierdas nada, un programa de Vodafone para Los 40 Principales. Aquí tengo total libertad y si lo escuchas verás que eso se nota. La libertad es la clave. Además, demuestra que el concepto del branded content está evolucionando a mejor. Vodafone me parece una pista de por dónde van a ir las cosas en el futuro. Marcas que, para llegar a una audiencia determinada, dejan total libertad a la persona a la que escogen de prescriptor y eso beneficia a ambas partes. Tú no vales para todas las marcas y no todas las marcas te valen a ti. Pero desde luego guardo muy buen recuerdo de Noche sin tregua. El late-night siempre ha sido mi formato favorito y es ideal para alguien de mi perfil (mitad periodista/mitad cómico), aunque me llegó un poco pronto… Demasiado joven, demasiado gilipollas. Se me subió un poco el traje a la cabeza. Ojalá pueda volver a hacerlo en el futuro ya con edad de vestir bien.

¿Qué pasó con El intermedio. International edition? ¿Por qué lo cancelaron tan rápido? ¡No le dieron más de un mes!
Pues sí. Esas cosas pasan. Hay que ser buen encajador. Me hubiese gustado seguir algo más en el ring para perder por K.O. y no a los puntos, pero la verdad es que el combate estaba muy cuesta arriba. Yo creo que pesó mucho lo de llevar la marca El intermedio. Si no lo haces muy bien, te arriesgas a manchar el original y eso es algo que hoy en día ninguna cadena se puede permitir. Supongo que tanto Globomedia como La Sexta se dieron cuenta de que estar a la altura del nombre requería una inversión y una infraestructura que ciertamente no teníamos y seguramente era inviable en el International. Si se hubiese llamado Noticias del mundo, a lo mejor habríamos tenido menos presión y, por lo tanto, más tiempo para pulirlo. Era un programa lleno de caras nuevas y con guionistas que venían de hacer cosas completamente distintas y eso tarda un poco en engrasarse. Sin embargo, a veces es bueno no empeñarse en las cosas y reservar fuerzas para otra ocasión. Yo todo lo que recibí por parte de los de arriba fueron felicitaciones y abrazos de ánimo. Con eso me quedo. Ésta es una carrera de fondo…

En fin, estimado Dani. Creo que, al final, he terminado viéndote como una especie de persona quijotesca (en el mejor sentido de la palabra), así que… ¿quién sería su Sancho Panza en esta travesía, errante o no, por las Españas?
Agradezco el cumplido, pero me considero más Sancho. Me falta arrojo y lecturas para ser el hidalgo de la Mancha. Lo malo es que en el show me acompaña Jimmy Barnatán -pedazo de músico y mejor persona- y si yo me convierto en Sancho, a él le tocaría Dulcinea o borriquilla y no le veo muy dispuesto a ninguna de las dos cosas. Dejémoslo en dos Sanchos más anchos que panchos. Creo que llamaremos así a la gira.

FOTOS: THE ENTERTAINERS

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