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20 Minutos

Brunch y ópera se dan cita en Laverónica

JAIME DE LAS HERAS | 15/10/2016
En cinco actos, como Tristán e Isolda se presenta el brunch que Laverónica (Calle Moratín, 38, Madrid) sirve cada fin de semana. Una doble pasión que Mariana Gyalui ha engarzado en este castizo local en pleno Barrio de las Letras donde se dan cita sobre la mesa la modernidad del brunch y el clasicismo de la ópera.

No podía ser tampoco en otra parte de Madrid y es que el barrio bulle y late como el corazón intelectual de la capital. En aquellas mismas calles que pasearon Calderón y Lope de Vega lo hacen hoy aquellos amantes del teatro del Siglo de Oro pero también los que acaban su recorrido hasta presentarse en las puertas del Teatro Real.

Para todos esos amantes de las arias y de las valquirias llega un brunch que haría que el mismísimo Sigfrido parase un momento y dejase lo de buscar a Brunhilda para otro rato. Y razones no le faltarían, concretamente cinco.




El arroz cremoso bien repleto de pato

Esas mismas que nos presenta Mariana sobre la mesa para que cojamos fuerzas en ese intervalo tan ambiguo como es la media mañana y nos dispongamos a patear el Madrid de los Austrias con las pilas bien cargadas.

Este interludio gastronómico musical comienza con una suave obertura a base de panes del día, bollería variada y el remate ovoide en forma de tortilla o de huevos benedict con su correspondiente salsa holandesa. El festín a telón levantado prosigue con la opción del salmón marinado o la ensalada césar. Decisión complicada y que más de uno resolverá con una moneda al aire. En la vida, como en el teatro, puede más la intuición que el saber.

Lo que sí sabemos es que no vamos a parar ahí. Llegan refuerzos desde la cocina y lo hacen en forma de carrillera de cerdo al vino o como arroz cremoso con confit de pato. Dos opciones tan clásicas y tan decimonónicas que más de uno se teñirá de espíritu bismarckiano en pocos minutos.




Laverónica, un ambiente moderno y acogedor en pleno centro de Madrid


Los suficientes para que venga la caballería (convertida en ganado bovino) que se nos presenta en forma de tercer acto como carne especiada o hamburguesita. De nuevo sacamos la moneda a pasear y nos fiamos del cara o cruz para que cualquiera de las dos nos sorprendan. Lo mejor de esta táctica es que en nuestro siguiente viaje ya tendremos claro a por quien ir.

El remate, convertido en una portentosa aria final, viene entre cucharas y azúcar con el surtido de postres tradicional de La Verónica (Lemon Pie, Brownie o Tarta Maruja, entre otros) para culminar una jornada de brunch tan gloriosa y extática.




El carrusel de postres, perfectamente enfilados antes de la batalla de cuchara.

Una auténtica fiesta que hará que más de uno empiece a pensar en salir las noches del sábado sólo para tener el inolvidable derecho de sentarse ante un brunch de estas características. Y aquellos que no amen la ópera que no se preocupen, seguro que con un par de estos acaban cantando Rigoletto voz en cuello. Garantizado.

Qué: El Brunch de Laverónica.
Dónde: Restaurante Laverónica, calle Moratín 38, Madrid.
Cuánto: 30 euros el brunch completo. 18 euros el medio brunch.
Cuándo: El brunch sólo está disponible sábados y domingos entre las 13:30 y las 15:30. Medio brunch desde las 12:00 hasta las 13:30. El restaurante ofrece su carta habitual de lunes a domingo de 10:00 a 02:00.
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