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Madrid, puerto de mar para el whisky Laphroaig y las ostras

JAIME DE LAS HERAS | 24/11/2016
Se abren las puertas del Club Fishermans (Calle de la Ballesta 32) para Laphroaig, uno de los whiskys más ilustres de ese trozo de paraíso llamado Islay. De allí, de más lejos de las Highlands escocesas y de una isla con poco más de 3.000 habitantes llega un whisky ahumado que hace de la turba y del mar su auténtica razón de ser.

Algunos ya le conocían. El intenso verde de su botella no es un recién llegado a las copas de los expertos en whisky pero el gran público aún no sabía de él. Por eso nosotros nos hemos querido convertir en embajadores por un día de Laphroaig. Un whisky que encuentra su magia en el fuego de turba con el que se tuesta la cebada y al que tampoco comprenderíamos si no prestamos atención a su carácter atlántico.


Laphroaig 10 y Bowmore 12, emblemas de los Peated Malts

Es precisamente gracias a ese toque marinero, repleto de aromas yodados, el que hace que Laphroaig sea el compañero perfecto de las ostras. Un doble sabor ligado a esa inmensidad que es el Océano Atlántico y donde ambos manjares encuentran cobijo para después encontrarse sobre la mesa.

Un maridaje que nos pone en el plato lo mejor del whisky ahumado escocés con la mejor ostra que el mar nos brinda. Un placer a dúo que se combinan a la perfección para demostrar que las ostras no sólo deben ser amigas del champán y que también demuestran que el whisky sí entiende de buenas compañías. Por eso también en Club Fishermans han decidido que Laphroaig se entienda con el zumo de tomate para hacer una particular versión del Bloody Mary, renombrada aquí como Osaka Mary. Tres sabores únicos que se complementan entre mar, whisky y tierra para llenarnos de fuerza.


Ostras y Osaka Mary, el mejor plan para una tarde entre amigos

Son todos esos amigos los que se reúnen en copa y plato en el Club Fishermans para demostrarnos de todo lo que es capaz un whisky ahumado. Una prueba que hará que nuestros sentidos se trasladen a Islay sin salir del centro de Madrid para comprobar que el mar está allí donde uno lo siente.


A ese mar céltico, bravo y de verdes brillantes es al que nos trasladamos con Laphroaig y con algunos de sus compañeros que le acompañan en este viaje a tierras australes. En el mismo zurrón vienen otros Peated Malts más ligeros, propicios para iniciar el camino. Quizá sus nombres aún no os suenen. Ellos son Connemara, la joya ahumada irlandesa, Bowmore, otro de los grandes estandartes del Islay o Ardmore, otro miembro de esta gran familia.


Toda la familia de los Peated Malts, perfectamente presentados para la ocasión

Destilados todos ellos que honran a los mejores orígenes del whisky y a la turba. Placeres que no todos los paladares entienden (al principio) pero que según se van adentrando comprenden el por qué de este paraíso ahumado que nos regala Islay.
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