CRISTINA RHODES | 10 DE JUNIO DE 2011
Hace poco te contábamos el fiestón del Afterwork Efímero de Nike Sportswear, eventazo que sirvió de muestra de cómo se las gasta esta firma. Pues bien, ahora, recién aterrizada desde Londres, todavía no estoy segura de poder encontrar palabras que describan mi última aventura. Los Nike (pronúnciese Naiki), no escatimaron en espectáculo. El motivo del viaje era presentarnos el concepto HYPERFUSE, una tecnología patentada y completamente innovadora recientemente aplicada a cuatro modelos icónicos de ‘zapas’. Prensa de toda Europa, cada uno de su padre y de su madre, pero con un denominador común: la admiración por la tecnología, calidad y diseño Nike.
Aparecimos en London el martes por la tarde. Creo que hasta la propia ciudad debió empatizar con la experiencia, porque fueron 24 horas de sol espectacular. El hotel, ubicado en pleno East London, a pocos minutos de Bricklane, tenía una estética totalmente Mad Men. Era como estar dentro de la propia serie de televisión. Un detalle en la bañera, el mítico pato de goma, me hizo corroborar que los Nike sólo querían hacernos sentir como en casa. A la mañana siguiente amanecimos nerviosos y expectantes. El lugar elegido para la presentación no pudo ser más acertado: Planetario de Londres. Teníamos algunos datos respecto a las actividades programadas, sin embargo, no podíamos ni imaginar la proyección a todo trapo a la que estábamos a punto de asistir. Una pantalla de plasma inmensa, ovalada, sobre nuestras cabezas y una explicación clara e impresionante sobre la tecnología Hyperfuse, nos dejaron boquiabiertos.


Se cierra el telón audiovisual y aparecen dos personas: Shane Kohatsu (Nike Basketball) y Ben Shaffer (Nike Sportswear). Dos tíos simpáticos y cercanos anfitriones, que además son los genios padres del Hyperfuse. La historia comienza hace años, cuando Shane se fija en el desgaste del calzado de los jugadores chinos de basket y piensa en la forma de perfeccionarlo a todos los niveles. A partir de aquí, se desencadena el resto: la manera de aplicar las tres capas a base de planchas de calor para conseguir calzado de una sola pieza, la destreza con la que Ben busca nuevos colores y los adapta al Sportswear, cómo se traducen las necesidades de los deportistas en investigación y procesos, lo que se ‘cuece’ en la ‘Nike Kitchen’ de Portland, el empeño de diseñadores e ingenieros en observar el mundo exterior como fuente de inspiración e innovación, o titulares tipo ‘nuestro único motor diario consiste en hacer las cosas mejor’. Todo perlitas, vamos.


Por la tarde, entrevista de tú a tú (sensación de hablar con amigos que conoces mucho) y rumbo a la nave industrial más cool de la capital británica. La entrada casi clandestina desembocaba en un lugar completamente renovado por dentro. Techos altos y paneles gigantes donde seproyectaron vídeos encadenados realizados por el artista Robin Rimbaud. Se trataba de ‘cortos’ representativos de la tecnología Hyperfuse. Después, durante el cocktail, pudimos deleitarnos con más obras-de-arte-en-forma-de-zapas, así como parte de la colección textil Nike Sportswear.


Música, juegos de luces, champagne, compañía estupenda y cena. El menú, como no, representación culinaria del proceso: tres capas, tres colores, tres platos. Hyperfuse de Nike, la receta perfecta.