EDUARDO GALÁN, DIEGO CRESPO Y ANTONIO RICO | 08 DE SEPTIEMBRE DE 2011
En mil novecientos sesenta y cuatro, Richard Nixon renunció a la candidatura del partido republicano en San Francisco para permitir que Barry Goldwater se estrellase contra el demócrata Lyndon Johnson, aupado entonces a la presidencia por el fantasma de JFK. La Wikipedia afirma que Nixon fue leal, pero dudamos de la Wikipedia porque conocemos a Nixon desde que apareció como presidente-robot destructor en Futurama.
“A veces, se nace con el nombre equivocado”, dijo Bob Dylan en 60 minutes. A veces, un nombre te encuentra y dejas de ser Fran Fernández, el líder de Australian Blonde y pasas a cantar en español bajo el apellido Nixon, el hombre que traicionó a Barry Goldwater y, más tarde, a una nación. A veces, te encuentras en San Francisco porque tu novia Ana está grabando un disco y te encuentras con tres mastuerzos que terminan su viaje allí. En la librería City Lights de North Beach, donde se agrupaban Ginsberg, Kerouac o Ferlingetti en los sesenta, mientras buceamos en libros, Nixon nos pregunta “¿Por qué hacéis estos viajes cada dos años?”. Y respondemos que por Neil Young y Heart of gold. Vimos esa película en una casa de alguien, con un alguien que tenía esa casa, y había Jack Daniel’s, y sonaba bien, y era tarde, y le prometimos a Neil que iríamos a donde él nos dijese, cada dos años. Y Neil dijo “Estados Unidos”. Estamos cenando en Tommaso’s, una pizzería al lado de City lights donde Coppola cocina de vez en cuando. O quizá sea una leyenda. Es 2011. En todas sus fotos del local mantiene su barba negra de los setenta y sus apariciones solo las certifica un póster firmado de El padrino III. Coppola estuvo aquí, el problema es que no sabemos hace cuánto. Javier Moya, el director de www.esquire.es, come unas croquetas en la plaza del dos de mayo de Madrid y le cuento que queremos escribir un blog sobre nuestro viaje a Estados Unidos. Diego Crespo, Antonio Rico y Eduardo Galán. Él ya ha estado en la piscina del Joshua Tree Inn.
Tenemos que escaparnos al hotel, mañana sale el avión de regreso.
Nuestro hotel se llama el Phoenix y estamos aquí porque Luis Argeo, que ha escrito la “Guía de San Francisco” de ANAYA, nos lo ha recomendado. Suena rock hasta las dos de la mañana, tiene piscina climatizada y nos acompaña en nuestra estancia el actor Toby Jones. Nos despertamos y queremos ir a ver el Golden Gate pero está nublado. Siempre está nublado en el Golden Gate y si unos piden seguir intentándolo, otros vamos a tomarnos una cerveza con una espuma de martes. Ana escribe bajo el pseudónimo de Linda Mirada. Dice Internet que es por un personaje de Barrio Sésamo pero desconfío de Wikipedia y de Internet. Sé que está producido por Bart Davenport y "In Linda Mirada We Trust”. Esperemos a ver qué sale. El arte, y la musica pagan lo que deben. El disco no tiene título y Ana me saca una foto comiendo pizza en Tommaso’s. Los tranvías desembocan en el puerto o en la calle principal, eso sí, siempre hay colas de turistas alambicados en un souvenir. Una furgoneta de Jews for Jesus también. Y en el Fillmore, en el bendito Fillmore donde actúo Lenny Bruce con Zappa, ya no queda nadie y ya no sabemos a dónde ir.
GRACIAS,
Edu Galán

Por EDUARDO GALÁN, DIEGO CRESPO y ANTONIO RICO.