RODRIGO VARONA | 20 DE MAYO DE 2011
El pasado martes pudimos visitar Diverxo, una fiesta garantizada para cualquier aficionado a la gastronomia. El motivo era degustar algunos de sus grandes éxitos, probar nuevas (y atrevidas) recetas y ver cómo David Muñoz incorporaba el ron Flor de Caña de 7 años –uno de nuestros favoritos– a otras cuantas tapas. Total, que en resumen pudimos disfrutar con nada más y nada menos que ¡22 platos! del genial chef, de los que al menos dos tercios fueron excelentes. Una confirmación de que a día de hoy su restaurante es sin duda el más interesante del panorama madrileño en la actualidad, una apreciación que deben compartir muchos a juzgar por la dificultad para conseguir una mesa.
De lo que tomamos –previa degustación a base de potentes caipiriñas y mojitos– me encantó la cocotxa szechuan con lenguas de pato y mostaza, me volvieron a fascinar su gamba invertida y la spanish toltilla (esta vez con callos y lima), me sorprendió la nueva edición del mejillón tigre o el minimollete chino de espinacas con butifarra... ¿Y de los que llevaban Flor de Caña? Todo muy bien integrado en general, destacando la costilla de waygu estofado express con tamarindo bajo una oblea de arroz (y eso que era la última tapa salada) e incluso algún juego con los aromas al introducirlo en un spray para aromatizar algún plato. Eso sí, reconozco que no pille el shabu shabu de pichón de caserío con aromas de Flor de Caña de la foto de arriba (cosa que le dije a David y que el me rebatió con esa pasión que le caracteriza), que tanta expectación levantó en la mesa por su presentación. Por cierto, el plato se va a quedar en la carta los próximos tres meses, así que si alguno lo prueba puede contarnos sus impresiones. Sea como sea, una pequeña decepción que no empaña para nada una cena que se sitúa sin duda entre las tres mejores que he disfrutado durante el último año.