JAVIER MÁRQUEZ SÁNCHEZ | 06 DE JUNIO DE 2012
Sería difícil entender la evolución del género de la ciencia ficción a lo largo del siglo XX sin las novelas y sobre todo las decenas de relatos de Ray Bradbury. Entres sus principales títulos destacan Crónicas marcianas (1950) y la distópica Fahrenheit 451 (1953), todo un baluarte de la defensa de la cultura y la lectura por encima de imposiciones sociales y políticas (¿a que nos suena de algo?). A la altura de Asimov aunque probablemente con más sentido del humor, la relevancia de Bradbury como inspirador de la conquista espacial llevó incluso a que se bautizara con su nombre a un asteroide.
Nacido en Waukegan (Illinois) en 1920, ha fallecido en Los Ángeles a punto de cumplir los 92. En España se han reeditado en los últimos años varias de sus novelas (El vino del estío, La feria de las tinieblas, El sonido del trueno...) y algunas de sus mejores recopilaciones de relatos (El hombre ilustrado, Las doradas manzanas del Sol, Fantasmas de lo nuevo...), además del volumen Zen en el arte de escribir, una de las mejores obras publicadas destinadas a los aspirantes a escritores.
Con la muerte de Bradbury, los aficionados a la ciencia ficción y a la fantasía -sin olvidar algunos notables textos de terror- quedan tristemente huérfanos. Así que para estos días, encontrarás pocos planes mejores que salir en busca de alguna de sus obras y disfrutar con su divertida y estremecedora capacidad de advertirnos sobre el futuro (que es ya casi nuestro presente).
Hasta la vista, master Bradbury.