LUIS RODRÍGUEZ / FRANCISCO CASTILLO | 26 DE MAYO DE 2011
Antes de salir por la tele, en una revista, en la radio o en internet una idea pasa por toda serie de aventuras. Como le pasó a Indiana Jones en la última cruzada, tiene que pasar por diferentes pruebas y por el camino puede morir, puede salir mutilada o puede salir airosa.
Primero el director de arte y el redactor se sientan a pensar. Al director de arte, por ejemplo, se le ocurre una gráfica en la que pikachu sale metido en una cárcel. Al redactor no le gusta, así que se queda la cárcel, pero ya no es picachu, es un teletubbi. Entonces los dos se van a contarle la idea al director creativo. le gusta el concepto de un dibujo animado en la cárcel pero el cierre, que era, por ejemplo, no dejes que tus juguetes estén encerrados, dónalos. No le gusta, así que pasa a ser Libera a tus muñecos.
Después se monta la maqueta y se lleva al cliente. Lo ve y le gusta, dice que fenomenal y que mañana os doy unos pequeños cambios. En los cambios se quita la cárcel, porque les parece un poco fuerte, entonces lo sustituyen por un parque de atracciones con un arcoiris de fondo, mucho más amable, y el teletubbi ya no es un teletubbi, es un niño con una sonrisa de oreja a oreja que levanta las manos en señal de felicidad.
Y esta es la historia de cómo un picachu triste se convirtió en un niño sonriente.
Esto es generalmente lo que suele pasar, pero de vez en cuando, muy de vez en cuando, la idea sigue viva e intacta todo el rato y se convierte en una maravilla como esta, que ganó el gran premio de televisión del festival de cannes hace unos ocho años y sigue siendo impresionante: