Cuando llegó el artículo a Esquire, decidí que saliera en la portada ahogándose en su propia sopa. Warhol sabía que era una parodia simpática de su original reclamo de fama, y en el fondo estaba encantado de ver su jeta en una portada de Esquire. “Hicimos una foto de Warhol y de la lata de sopa por separado”, cuenta Lois. “Y cuando le metimos en la lata, ¡casi desaparece!”.
Elegida por la Asociación Americana de Revistas< como la quinta mejor portada de la historia.
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